domingo, 28 de agosto de 2011

Destello natural

Destellantes trivialidades que enajenan inhóspita las creencias ciegas. Apartadas las  miradas a lo evidente cuando en los ojos, el secreto de las almas miente.   Un atisbo. Maremotos de silencios que despiertan las claves para leer,  en palma,  lo que lejos está de ser adventicio mal logra secuelas.
Espejos entre tú y yo. Miro en mira las imágenes que tus luces iluminan como un astro cálido. Proyecciones ficticias de guerras perdidas cuando los alados de cielo y  del  infierno no saben que en medio del arbitrio hay un portón de salida.
Eras nube en otoño, ahora eres brisa en primavera, y la flor que has cuidado con tanta vehemencia, marchita sobre la seda, el calor de tu amor hizo llama, cenizas de  vida que crece entre las piedras.
Morta de manos temblorosa,  súbita existencia de tú mendicidad. Atrévete  aspirar mi aliento que  gustoso sabré que mortaja  sabrán los girones de mi piel conectar a tus labios, lluvia de sal.
Otra vez delirante lejos de las sombras.  Torniquetes para impedir que tú veneno expurgue gotas de  olvidos. Ahora eres granizo en invierno y sequía en la luna. Del sol, efectos de umbra.

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